Fernando Fischmann

El emprendimiento social también puede generar fortuna

7 Octubre, 2015 / Artículos
Fernando fischmann

José trabaja como albañil en la ciudad de México. Hace seis años emigró de su estado en busca de nuevas opor­tunidades laborales, como 3.29 millones mexicanos lo hicieron entre 2005 y 2010, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población (Conapo). Pese a su oficio, la casa de José, ubicada en el municipio de San Juan Tepeuxila, Oaxaca, el más pobre del país según el Consejo Nacional de Evaluación (Coneval), carece de varios servicios y no cuenta con materiales durables en techos, paredes y pisos.

De acuerdo con el Coneval, en 2014 al menos 50% de las más de 188,000 poblaciones rurales padecieron de problemáticas de infraestructura. Esto incluye la falta de servicios básicos como pavimentación, alumbrado público o drenaje.

 “Es paradójico que quienes vienen del campo a realizar labores de construcción, no tengan un lugar digno. Duermen en un cuarto con techo de lámina y piso de tierra cuando regresan a su lugar de origen”, señala Francesco Piazzesi, fundador de Échale a tu casa, una empresa social que busca mejorar la calidad de las viviendas de este sector de la población.

Social y rentable

Piazzesi cuenta que su proyecto originalmente nació como una organización no gubernamental en 1997. Sin embargo, debió cambiar el esquema para poder crecer su operación. De esta forma, en 2006 transformó a Échale a tu casa en una empresa social, con lo cual pudo recibir apoyo de organismos como Ashoka y la fundación American Business Custom.

El modelo de negocio de Piazzesi es innovador: además de permitir a los pobladores de comunidades rurales tener una casa funcional y segura, ayuda a fortalecer el tejido social y genera empleos. “No queremos imponer una vivienda, porque terminan por ser abandonadas. Queremos que la gente se involucre en todo el proceso: en la fabricación de materiales, en el diseño de la vi­vienda y en la construcción”, dice el empresario.

“Las comunidades rurales, por lo regular, tienen índices de morosidad muy bajos. Esto es debido al formato que tienen estos préstamos, que se otorgan no a individuos, sino a cadenas productivas; se le da el préstamo a una unión de personas afines o colaboradores, como pueden ser vecinos, amas de casa, agricultores, artesanos o grupos indígenas”, comenta Oliver Ambía, director del Departamento de Finanzas del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe.

Este tipo de comportamiento se refleja en el crecimiento de Échale a tu casa: En total, la empresa ha construido 30,000 viviendas nuevas y ha mejorado 150,000, con lo cual ha presentado un crecimiento de entre 15 y 18% en los últimos años.

 Mujeres constructoras

Una de las lecciones que Fran­cesco Piazzesi ha aprendido en estos nueve años de operación es que las mujeres son una pieza cla­ve para el éxito de los proyectos. “Cada que damos capacitación para manejar la maquinaria para hacer nuestro Adoblock, las mujeres son, por lo regular, quienes dan el primer paso. Son más aventadas, pero también cuidadosas y detalladas”, platica.

Oliver Ambía asegura que debido a que muchas veces las mujeres son las responsables del hogar y de sacar adelante a los hijos, “toman con mucha seriedad el cumplimiento de sus obligaciones financieras”, lo cual las convierte en el cliente ideal para este tipo de proyectos.

Pese al crecimiento que este sector ha tenido, Piazzesi considera que aún existe un obstáculo muy difícil de vencer: el paternalismo al que se han acostumbrado estas poblaciones.

Con base en esto, Natividad Gutiérrez Chong, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, asegura que si este tipo de programas quiere ser más exitoso de manera generalizada, es necesario que se establezca una regularización de la tenencia de la tierra y, con ello, generar una política que recupere las actividades agrarias como una fuente de ingreso y trabajo. De esta forma, José podría tener una vivienda más digna en San Juan Tepeuxila y disfrutarla al lado de su familia.

Desarrollo sustentable

Además de dignificar la vivienda, cada vez más personas se preocupan por reducir el impacto ambiental de las construcciones. Según Aldo Castillo, arquitecto y fundador de la empresa Ecoladri­llos, “los materiales sustentables dan la oportunidad de bajar costos hasta en 15% y, al mismo tiempo, ofrecen mayor calidad”.

La empresa fundada por Casti­llo se dedica a la elaboración de ladrillos que facilitan el proceso de construcción. “Todo el proceso de nuestros ladrillos cuida el aspecto ecológico. Como la maquinaria para hacer los bloques se traslada hasta el lugar de la construcción, ya no es necesario transportar material; además de que las tierras que se usan para elaborar la mezcla también se obtienen de minas de arena locales. Se emplea agua de lluvia y sólo se necesitan secar en un invernadero para que adquiera sus propiedades de resistencia”, explica.

Debido a que el paradigma de la construcción en poblaciones rurales es la autocons­trucción, Castillo considera que las soluciones que faciliten este proceso y abaraten los costos aumentarán.

A pesar de que Ecoladrillos tiene poco más de un año operando en el mercado, en 2015 Aldo Castillo decidió ampliar su oferta de servicios y actualmente cuenta con su propia constructora: Casas Sustentables de México.

“Siempre estamos buscando desarrollar nuevos materiales y procesos. Ahora estamos trabajando en una resina que permite pegar los ladrillos, que hará más eficiente la construcción y reducirá costos”, afirma el fundador de Ecoladrillos.

Una victoria más

En julio pasado, Francesco Piazzesi resulto ganador de un millón de dólares en The Venture, la búsqueda global que Chivas realiza para encontrar los proyectos sociales más prometedores a nivel mundial y en donde se enfrentó a otras 15 startups del mundo.

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